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ALGUNAS NOTAS QUE PUEDES LEER
EN ESTA PÁGINA
Recordar es no repetir |
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Amar no es igual a
sufrir |
Esperando que llame |
Amores
dolorosos
011- 4506-9707

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Consultorio: Zona Olivos
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Breves
historias de Amores Dolorosos
Desde
el día 15 de septiembre del 2008 he decidido contar una breve historia de
situaciones de mal de amores. Y las iré poniendo acá.
Esto
ha sido sugerido por mi amiga Maria Teresa Flores. Reflejan breves momentos que
todas hemos vivido alguna vez. No se trata de ninguna persona en particular. Las
diferentes historias pueden ser reales, escuchadas al pasar o inventadas a modo
de ejemplo.
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Ella
es conciente de su tendencia a las adicciones a los amores. Y, por eso, sabe
muy bien que llamarlo, varías veces, con ansiedad, es algo que define su
conducta adictiva. A su actual pareja no le molesta. A una anterior, sí. Lo
interesante es que la conducta que tiene es muy sana. No es que le importe si
le molesta a no a su pareja. Es que está atenta a que su yo, sea el dueño de
sus propios impulsos. Y este es el camino hacia su salud mental. Solo por hoy,
o como digo yo, solo por esta hora, por este minuto. La dama no lo llama. Y,
de pronto, descubre con alegría que muchas veces, es como un tic. Ya no es una
necesidad. Es una conducta aprendida. Que ahora ha perdido su sentido. Verse
con salud mental es la mayor felicidad que se puede tener. Compararse con una
misma otrora. Y estar en camino de la sanación del alma Entonces, él, le
pregunta azorado porque ella lo llama tan pocas veces. Ella piensa: "No quiero
ser una prisión para ti, quiero sentir confianza en tí, pero más que nada en
mí misma" Sonríe y decide llamarlo algunas veces en el día, pero para agregar
al día del caballero alegría y paz
-
Ella lo llamó para ver si vendría a dormir a casa. El le dijo que
estaba ocupado y cortó en forma abrupta. Ella lo llamó y llamó. Indignada con
el corte de él. Y recordó las noches en que él le decía que vendría a cenar y
dormir con ella. La cena preparada con todos los detalles. La espera. Y
siempre el celular de él apagado. Cada media hora volvía a llamar. Le dejó la
casilla de mensajes de voz llena. Le mandaba sms a cada momento. No puede
dormir y van pasando las horas. Se levanta a las 6 de la mañana para ir a su
trabajo. No hay noticias de su pareja. Y ella sabe que seguirá llamando,
llamando y llamando. Y que si ella no lo llamara jamás lo haría él.
-
Ella
es hermosa. Su figura es esbelta, sus ojos verdes de mirada soñadora. Es dulce
y una buena persona. Ama a su esposo. Y normalmente se siente amada por él.
Salvo cuando va por la calle y él piropea a viva voz a otras mujeres. O cuando
él se encuentra con alguna compañera de trabajo y no le presta atención a
ella. O cuando se encuentra con cualquier persona y se separa de ella y se
pone a conversar con cualquiera por la calle. En ese momento, él no la
presenta ni nada. Simplemente se separa de su lado. Y la deja asombrada y
quieta esperando en medio de la calle, esperando que él termine su insólita
disertación.
-
Ella
estaba conversando con él. Fue a su habitación para buscar algo. Y cuando
regresó a la sala de estar él se había esfumado. No estaba. En un principio
les preguntaba a sus hijos, si no estaban en el colegio, si sabían que le
había pasado a su padre. Luego lo intentaba llamar al móvil. Pero el celular
había quedado en su propia casa. No se sabía cuando regresaba. Ni sabía adonde
se había ido ni porqué. Cuando regresaba, en un principio, le preguntaba
adonde había ido. Como él nunca le había contestado. Entonces se cansó de
preguntar. Era insólito pero por lo cotidiano parecía normal. No contar con el
esposo de pronto. Y no saber ni horas de salida ni de llegada. En realidad, no
contar con él para nada...
-
Él
Permaneció soltero hasta
sus 40 años. No era un hombre buen mozo, ni
siquiera atractivo. Creyó tocar el cielo con las manos cuando ella,
aparentemente, se enamoró de él. Ella era mucho más joven. Era muy bonita y
sexy. Tenía 25 años y era rubia de ojos celestes.
El, antes de llegar ella a su vida, gozaba de una leve estabilidad económica,
tras años de duro trabajo.
Se casó con ella y le dio todos los gustos,.
Ella sufría ataques de celos constantes. Y maltrataba a las mujeres que
entraban a su taller de arte. Entonces comenzó su infierno.
Ella lo dejaba y después volvía. Y cuando volvía le rompía todo. Su
teléfono móvil. Después de marcharse él recogía sus valiosos objetos comprados
para la venta. Todo era un revoltijo de cristales rotos.
También lo maltrataba físicamente, lastimándolo. El la seguía amando.
Y no podía dejarla
-
Las cosas que le hizo él fueron
increíbles. Los insultos en un momento, cuando nadie lo veía. Y luego el
elogio y los besos. Ella delego en él, el pago de sus cuentas, fue por falta
de tiempo. Tanto tenia que trabajar para mantenerlo a él. Luego de separarse,
tristemente, vio que los recibos de boletas las hacía imprimir y los impuestos
y tarifas no estaban pagas. Con lo cual, por una propiedad que tuvo que vender
no le dieron casi nada. A su vez, se enteró de diferentes idilios que el
caballero tuvo con diferentes personas. Su familia de origen se hizo amiga de
ese hombre. Y jamás le creyó a ella. Festejaban las fiestas con su ex. Ella se
sentía sumamente tonta, por lo que se había dejado hacer. Y yo le comentaba,
que los psicópatas manipulan a todos. Incluso a sus hermanas, madre, padre y
demás parientes. Pero ella se sentía sola y clamaba por una justicia que jamás
llegaría. Hasta que se dio cuenta de que lo más importante era tratarse bien a
ella misma. Comprenderse a si misma y no denigrarse. Aprender de la
experiencia nos da más sabiduría. Y que los buenos, no podemos comprender lo
que hacen los malos. Simplemente, no podemos ponernos en el lugar de ellos...
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Ella
es conciente de su tendencia a las adicciones a los amores. Y, por eso, sabe
muy bien que llamarlo, varías veces, con ansiedad, es algo que define su
conducta adictiva. A su actual pareja no le molesta. A una anterior, sí. Lo
interesante es que la conducta que tiene es muy sana. No es que le importe si
le molesta a no a su pareja. Es que está atenta a que su yo, sea el dueño de
sus propios impulsos. Y este es el camino hacia su salud mental. Solo por hoy,
o como digo yo, solo por esta hora, por este minuto. La dama no lo llama. Y,
de pronto, descubre con alegría que muchas veces, es como un tic. Ya no es una
necesidad. Es una conducta aprendida. Que ahora ha perdido su sentido. Verse
con salud mental es la mayor felicidad que se puede tener. Compararse con una
misma otrora. Y estar en camino de la sanación del alma Entonces, él, le
pregunta azorado porque ella lo llama tan pocas veces. Ella piensa: "No quiero
ser una prisión para ti, quiero sentir confianza en tí, pero más que nada en
mí misma" Sonríe y decide llamarlo algunas veces en el día, pero para agregar
al día del caballero alegría y paz.
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Ella se
casó con alguien a quien amó mucho. Su esposo no la tocaba, ni mimaba ni
hablaba. Fue una historia de amor frustrado
Entonces fue cuando atendió al psicópata que la había llamado durante 11 años.
Ese hombre la atrapó después de tanto tiempo. Primero fue su amante. Conoció
las delicias de la pasión llena del aparente afecto. Luego se casó con él. El,
durante años, no trabajó. Ella trabajó por él. El no hacía nada más que
celarla, controlarla, vigilarla y destruir su precaria autoestima.
Ella, ahora, habita en casas prestadas por amistades solidarias. Y se pregunta
con horror porque le dio la clave del cajero...
licsilviacueto@gmail.com

Zona: Olivos a cuadras de la
Estación


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